Wednesday, August 17, 2011

EL QUE SIRVE


Toda naturaleza es un anhelo de servicio. sirve la nuve, sirve el viento, sirve el surco..don hay un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiédalo tu: donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú....se tú el que aparte la piedra del camino, el odio entre dos corazones y los obstaculos de un problema..hay la alegría de ser sano y la de ser justo; pero hay sobre todo, la hermosa y inmensa alegría de servir..!!que triste sería el mundo si todo estuviera hecho, si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender!!!que no te atraigan solamente los trabajos faciles.. !es tan bello hacer lo que otros esquivan..pero no caigas en el error de que sólo se hace méeritos con los grandes trabajos; hay pequeños servicios que son buenos servicios: adornar una mesa, arreglar unos libros, peinar una niña.. aquel que critica es el que destruye; tú se el que sirve..
el servir no es faena sólo de seres inferiores.. DIOS, que da el fruto y la luz, sirve.. a quien?? al arbol, a tu amigo, o a tu madre?? reflexiona y asi podras ver como DIOS te a ayudado..HERMANO.. serviste hoy?? si lo hiciste que no sea como hacen muchos para cumplir con un compromiso o para que vean que yo si trabajo en la iglesia..no HERMANO asi no, si vas a servir que no sea un cumplir, si no que sea un sentir...recuerda siempre las palabras del señor;>>el que quiere ser el primero, deberá ser el ultimo de todos, y servidor de todos<

LUZ DE LOS DEMAS



HACE ALGUNOS AÑOS ATRAS EN UN PUEBLO MUY PEQUEÑO HABIA UN HOMBRE DE NOMBRE JUAN, PERO LE DECIAN"JUANITO"ESE PUEBLO ERA MUY SOLITARIO Y QUEDABA MUY LEJOS DE LA CIUDAD Y EN ESE ENTONCES NO EXISTIA LA LUZ EN AQUEL PUEBLO, ASI QUE LA GENTE EN LA OBSCURIDAD SE ALUMBRABA CON LAMPARAS DE ACEITE...JUANITO ERA CIEGO DE NACIMIENTO, PERO TODAS LAS NOCHES JUANITO SALIA A LAS CALLES CON UNA LAMPARA DE ACEITE EN LAS MANOS Y EMPEZABA A CAMINAR POR TODAS LAS CALLES DEL PUEBLO ACOMPAÑADO DE SU LAMPARA DE ACEITE.. LA GENTE DEL PUEBLO YA SE HABIA ACOSTUMBRADO DE VERLO TODAS LAS NOCHES HACER LO MISMO PERO NADIE ENTENDIA EL SIGNIFICADO SI NO QUE PENSABAN QUE JUANITO A PESAR DE CIEGO, SUFRIA PROBLEMAS MENTALES...HASTA QUE ALGUNA VEZ EL SACERDOTE DEL PUEBLO REGRESABA DE VISITAR A UN HOMBRE AGONIZANDO Y EN UNA DE ESAS CALLES SILENCIOSAS Y OBSCURAS, SE ENCUENTRA CON JUANITO Y SU LAMPARA DE ACEITE..ENSEGUIDA EL SACERDOTE SE DIO CUENTA DE QUE ERA JUANITO EL CIEGO DEL PUEBLO.. Y LE PREGUNTO:"QUE HACES JUANITO TU CIEGO CON UNA LAMPARA DE ACEITE EN LA MANO??? PERO SI TU NO VES!!! MEJOR VEN TE ACOMPAÑO ATU CASA..ENTONCES JUANITO LE RESPONDE::"NO PADRE YO NO LLEVO LA LAMPARA PARA VER MI CAMINO. PUES COMO USTED SABE YO SOY CIEGO, PERO GRACIAS A DIOS CONOZCO LAS CALLES DE ESTE PUEBLO DE MEMORIA...SI NO QUE LLEVO LA LUZ PARA QUE OTROS ENCUENTREN SU CAMINO, CUANDO ME VEAN A MI CON MI LAMPARA ENCENDIDA...POR QUE PARA MI TAL VEZ NO PUEDA SERVIRME LA LUZ, PERO PARA OTROS CLARO QUE LES SIRVE Y PUEDEN HACER USO DE ELLA....EL SACERDOTE SE QUEDO MUDO, SOLO AGACHO LA CABEZA Y SE MARCHO...DESPUES EN LA HOMILIA DEL DOMINGO, EL SACERDOTE MIRANDO A JUANITO EN LA PRIMERA BANCA DE LA IGLESIA DIJO ESTAS PALABRAS>>>CADA UNO DE NOSOTROS PUEDE ALUMBRAR EL CAMINO DE LOS DEMAS PARA QUE SEA VISTO POR OTROS, AUNQUE APARENTEMENTE PENSEMOS QUE LOS DEMAS NO LA NECECITEN, ES NUESTRO DEBER ALUMBRAR CON NUESTRO EJEMPLO..ALUMBRAR EL CAMINO DE LOS DEMAS NO ES TAREA FACIL..LASTIMA QUE MUCHAS VECES EN VEZ DE ALUNBRAR, OSCURECEMOS MUCHO MAS EL CAMINO DE LOS DEMAS...COMO OSCURECEMOS EL CAMINO DE LOS DEMAS?????>>>A TRAVES DEL DESALIENTO, LAS CRITICAS, EL EGOISMO, LA ENVIDIA, EL DESAMOR,EL ODIO Y EL RESENTIMIENTO...!!!!!QUE HERMOSO SERIA SI TODOS ILUMINARAMOS EL CAMINO DE LOS DEMAS!!!...COMO JUANITO... USTEDES SON LA LUZ DE ESTE MUNDO, PROCUREN QUE SU LUZ BRILLE DELANTE DE LA GENTE, PARA QUE ELLOS VEAN EL BIEN QUE HACEN Y SE ACERQUEN A NUESTRO PADRE QUE ESTA EN LOS CIELOS....

QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO


JesucristoNo es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías a tu madre, a tu hermano. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado.
Dime por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón ; y ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón especialmente ama?
Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia? Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades, y ven, léela en mi presencia. Dime francamente que sientes -soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente... ; y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para quitar de ti tales miserias.
No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos Santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad... ; y poco a poco se vieron libres de ellos.
Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte !
¿Traes ahora mismo entre manos algún Proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿qué piensas? ¿qué deseas? ¿qué quieres que haga por tu hermano, por tu amigo, por tu superior? ¿qué desearías hacer por ellos?
¿Y por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que viven quizás olvidados de Mí?
Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente, y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, adonde me place.
¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿quién lastimó tu amor propio ? ¿quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.
¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.
¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora olvidadas se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.
¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme? ¿Por qué no me haces partícipe de ella a fuer de buen amigo ?
Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho como sonreir tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados negros recelos, quizá has recibido faustas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo esto, y yo te lo he proporcionado: ¿por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud, y decirme sencillamente, como un hijo a su padre: « ¡Gracias, Padre mío, gracias!»? El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido.
¿Tampoco tienes Promesa alguna para hacerme? Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente; a Dios, no. Háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a aquella ocasión de pecado? ¿de privarte de aquel objeto que te dañó? ¿de no leer más aquel libro que exaltó tu imaginación? ¿de no tratar más aquella persona que turbó la paz de tu alma ?
¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado hasta hoy como enemiga?
Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la familia, al estudio... ; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.
Recomendación: Lea todos los días los 15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado